Por un lado se toman medidas para frenar el ingreso de turistas y flujo de personas en lugares turísticos a raíz de semana Santa o Turismo, las mismas van desde controles de ruta, cierre de playas, plazas, centros de alojamiento, espacios recreativos etc. El ministro de Turismo Sr. Cardozo refiere  que las medidas «no son simpáticas» pero la salud es el «bien sagrado a preservar por encima de todo».  Alejo Umpiérrez, Diputado por Rocha del Partido Nacional, efectúa como lo había anunciado denuncia penal por desacato. El ministerio de defensa también anuncia medidas para colaborar con ese fin.

Pero arremetida no es estrategia si no somos capaces de sostener en el tiempo las medidas que se creen imprescindibles.  Por un lado tenemos al Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa, Ministerio de Turismo, Ministerio de Salud Publica, Intendencias, Municipios etc. abocados a desalentar el trafico de gente en las zonas turísticas, en contrapartida varias lineas de transporte se vieron completamente saturadas.

Prefectura retira de las playas a surfistas, pero en la zona metropolitana tenemos aglomeraciones en el trasporte público, de no accionar correctamente la próxima semana esta situación podría empeorar ya que se anunció  el reinicio de actividades de algunos sectores como el de la construcción y en consecuencia decenas de otros servicios.

El COVID-19 se mueve, se multiplica, una de las principales características que lo hacen tan peligroso es su rápida propagación, si el virus no circula se corta la cadena, pero en la «estrategia» actual se habla mas del Ministerio del Interior,  Ministerio de Defensa y Ministerio de Turismo,  que del Ministerio de Transporte y la IMM a quienes se le filtran acciones de primera línea de batalla obteniendo como consecuencia paradas de buses con mucha gente y ómnibus repletos.

Si las medidas anunciadas hace 20 días eran fundamentales,  no podemos permitir que el transporte nos hacine.

La estrategia utilizada puede ser buena o mala, no es la idea juzgarla,  solo marcamos en este caso que parte de las acciones propuestas por el gobierno no se están pudiendo cumplir, esto representa una falla en el protocolo.

Referente a la vuelta a clases esto decía Pablo da Silveira:

«Lo que importa decir es que a todos nos preocupa que las clases se puedan reiniciar en los plazos más breves posibles, en condiciones de estricta seguridad de salud para los alumnos y para los docentes, y bueno, estamos viendo como esas dos cosas se pueden armonizar», da Silveira en rueda de prensa.

Deberían ser muy claros y explicar cuales son las «Condiciones de Estricta Seguridad», día a día aumenta la cantidad contagios inclusive  en el área de la salud quienes ya cuentan con medidas de seguridad por su alta exposición y aun así aumentan los contagios.

Por ahí es muy bueno que comiencen las clases presenciales en escuelas rurales como se maneja y en lugares de poca densidad poblacional  cumpliendo con las medidas de seguridad que conocemos y si esas «estrictas»  incluyen novedades saludables mejor aún. – El inconveniente es con el grueso de la enseñanza, deberíamos tener un plan a largo plazo, este problema ya no es contingencia. Clases si, clases no, rurales si, departamentos «libres» de covid-19, lunes, miércoles y viernes, un sinnúmero de posibilidades, son mas especulaciones que definiciones que no resuelven la génesis de la suspensión de clases.

La pregunta es:  ¿ que se espera que cambie Sanitariamente ? O que cambió sanitariamente  para evaluar el comienzo de clases aunque sea parcial, o que cambió sanitariamente  para estimular el inicio de actividades laborales de ciertos sectores.

También parece inverosímil hablar de departamentos o poblaciones libres de COVID-19 cuando se efectúan promedio 330 test por día en el país, por mas que sea un gran esfuerzo.

 

 

 

 

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