Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas: memoria, verdad y justicia

Cada 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una fecha establecida por las Naciones Unidas para recordar a las personas que fueron víctimas de esta grave violación de los derechos humanos y, al mismo tiempo, poner en el centro a sus familias, que durante años han continuado buscando respuestas.

En 2026, esta conmemoración adquiere una relevancia especial: se cumplen 20 años de la adopción de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el principal tratado internacional dedicado específicamente a prevenir y erradicar esta práctica.

El lema elegido por Naciones Unidas para este año es “Las víctimas primero. Acciones ya”, una convocatoria a poner en el centro los derechos a la verdad, la justicia y la reparación.


¿Qué es una desaparición forzada?

La desaparición forzada ocurre cuando una persona es privada de su libertad por agentes del Estado, o por personas o grupos que actúan con autorización, apoyo o consentimiento estatal, y posteriormente las autoridades niegan esa privación de libertad u ocultan información sobre su paradero o sobre lo ocurrido con ella.

De esta manera, la persona queda fuera de la protección de la ley y sus familiares quedan atrapados en una situación de incertidumbre que puede prolongarse durante años o incluso décadas.

No se trata únicamente de la desaparición de una persona.

La desaparición forzada también afecta profundamente a sus familiares, amigos y comunidades. No saber si la persona está viva, dónde se encuentra o qué ocurrió con ella genera una angustia permanente y puede dificultar incluso la posibilidad de elaborar un duelo.


El origen del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

La historia de esta conmemoración está estrechamente vinculada con América Latina.

Durante las décadas de 1970 y 1980, las desapariciones forzadas fueron utilizadas como una herramienta de represión política por diferentes dictaduras de la región. Frente a esta realidad, familiares de personas detenidas desaparecidas comenzaron a organizarse y a reclamar información sobre el destino de sus seres queridos.

La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció oficialmente el 30 de agosto como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas mediante la resolución A/RES/65/209, aprobada el 21 de diciembre de 2010. La fecha comenzó a observarse internacionalmente en 2011.

El objetivo es recordar a las víctimas, acompañar a sus familias y llamar la atención sobre la necesidad de prevenir estas prácticas, investigar los casos y garantizar justicia y reparación.


Una grave violación de los derechos humanos

Una desaparición forzada puede vulnerar numerosos derechos fundamentales.

Entre ellos se encuentran el derecho a la libertad y seguridad personal, el derecho a no sufrir torturas ni tratos crueles, inhumanos o degradantes, el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica, el derecho a la identidad y, cuando la persona desaparecida es asesinada, el derecho a la vida.

También se vulnera un derecho fundamental para las familias: el derecho a conocer la verdad sobre lo ocurrido.

La Convención Internacional establece además que las víctimas tienen derecho a conocer las circunstancias de la desaparición, el desarrollo y los resultados de las investigaciones y la suerte de la persona desaparecida.

Por eso, buscar a una persona desaparecida no es solamente una cuestión del pasado. Es una obligación vinculada con los derechos humanos.


Uruguay y la memoria de los detenidos desaparecidos

Para Uruguay, esta fecha tiene una significación particularmente profunda.

Durante el período de actuación ilegítima del Estado y el terrorismo de Estado, entre 1968 y 1985, se produjeron desapariciones forzadas de personas por razones políticas.

La Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo señala que alrededor de 200 personas permanecen desaparecidas, en casos ocurridos tanto dentro como fuera del territorio uruguayo, en el contexto de la coordinación represiva regional conocida como Plan Cóndor.

Muchas familias llevan más de cuatro décadas intentando conocer qué ocurrió con sus seres queridos.

La desaparición no terminó para esas familias el día en que la persona fue detenida. La incertidumbre continuó durante años y, en muchos casos, continúa hasta el presente.


Uruguay y la Convención Internacional contra las Desapariciones Forzadas

Uruguay aprobó la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas mediante la Ley N.º 18.420, promulgada el 21 de noviembre de 2008.

La Convención establece que nadie puede ser sometido a una desaparición forzada y obliga a los Estados a investigar estos hechos, buscar a las personas desaparecidas, determinar su paradero y garantizar los derechos a la verdad, la justicia y la reparación.

En Uruguay, además, la Ley N.º 19.822 otorgó a la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo competencias específicas para la búsqueda de personas detenidas desaparecidas y la investigación de las circunstancias de su desaparición.


Una búsqueda que todavía continúa

La búsqueda no pertenece únicamente al pasado.

Según información publicada por la INDDHH en mayo de 2026, su Equipo de Investigación trabajaba en 243 investigaciones relacionadas con denuncias de desaparición forzada correspondientes al período comprendido entre 1968 y 1985. De ellas, 162 correspondían a casos activos y otras 81 se encontraban en diferentes etapas de análisis.

Además, este 30 de agosto de 2026, la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia volvió a convocar a quienes puedan tener información que ayude a conocer el paradero de personas detenidas desaparecidas.

La convocatoria parte de una premisa sencilla pero fundamental: un dato que alguien recuerda después de muchos años puede ser importante para una investigación.


2026: 20 años de la Convención contra las Desapariciones Forzadas

Este año tiene además un significado internacional especial.

Se cumplen 20 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, en diciembre de 2006.

Dos décadas después, Naciones Unidas advierte que las desapariciones forzadas continúan ocurriendo en diferentes regiones del mundo.

Por eso, el lema de 2026 —“Las víctimas primero. Acciones ya”— busca recordar que la existencia de normas internacionales no es suficiente si no se traducen en acciones concretas para prevenir nuevas desapariciones, buscar a quienes aún permanecen desaparecidos y garantizar verdad, justicia y reparación para las víctimas y sus familias.


Recordar para que no vuelva a ocurrir

El Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas no es solamente una fecha para recordar a quienes ya no están.

También es una oportunidad para reflexionar sobre el valor de la democracia, el Estado de derecho y el respeto irrestricto de los derechos humanos.

Una sociedad que conserva la memoria de sus víctimas puede comprender mejor las consecuencias de la violencia y del abuso del poder.

Y para las familias que todavía esperan respuestas, recordar no significa quedarse en el pasado.

Significa seguir buscando la verdad.

Porque mientras no se conozca qué ocurrió con una persona desaparecida, la historia permanece incompleta.

Este 30 de agosto, recordar también es acompañar a quienes todavía buscan.

 

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