Desde nuestro análisis, la cuarentena debe ser obligatoria.

 

Como primera parte del desarrollo basamos la explicación del fundamento en lo que entendemos es la causa y no las consecuencias.

A- La Pandemia COVID 19 se conoce tras análisis y resultados de investigación (Científico-Medico),  es un tema que compete a la Ciencia y la Medicina en esta etapa. La ciencia aun no tiene un medicamento o vacuna capaz de combatir a este virus. La única medida comprobada es prevenir el contagio, la medida que los científicos y médicos del mundo aclaman a gritos es  que nos pongamos en cuarentena y de orden Mundial.

B- Por lo pronto un Presidente, economista, sociólogo, carpintero etc no deberían determinar lo contrario, entonces, la única cura para este flagelo HOY, es evitar el contagio, por suerte para la humanidad el Covid 19 tiene una debilidad y es que su ciclo de vida es corto si no se propaga… Se entiende ? El virus MUERE si no circula.

C- Exhortación voluntaria a permanecer en su domicilio, se valora y sirve pero depende del nivel de adhesión de la población, en la mayoría de casos no es suficiente y agota dramáticamente a la población que adhiere. Es decir, nos auto aislamos 15 días y afuera el virus sigue circulando por la gente que no adhiere, después de pasar los 15 o 20 días seguimos tan expuestos como el primer día con una salud mental deteriorada.

Científicamente esta demostrado que los países que hicieron caso omiso a estas medidas colapsaron (Italia, España) por ejemplo, en cambio China pudo superar la etapa de contagio, con una cuarentena feroz.

Debemos tener claro que quien esté haciendo cuarentena voluntaria no está comprando créditos para salir antes e inmune, la realidad es que hasta que no se detenga totalmente el contagio seguirán ayudando enormemente a no colapsar el sistema de salud entre otras cosas, pero sepan que seguirán acumulando días de encierro mientras no sea medida absoluta,  ayuda mucho pero no alcanza.

Desde las consecuencias:

Donde tiene facultad un Gobierno ?

Tiene facultad de decretar cuarentena obligatoria asegurando se cumplan las necesidades básicas de los mas vulnerables,  primero, para  seguir las recomendaciones HOY súplicas de quienes saben, segundo, para ser justo con todos los que cumplen con esta medida.

En Uruguay se esta jugando con fuego por NO decretar una cuarentena y mas aun sin explicar el por que. En un principio se hablaba de 15 días de aislamiento total, los perjuicios que se generen después si no se toman medidas inmediatamente pueden ser mucho peores. Sumemos que ya hay cientos de trabajadores en seguro de paro y la economía muy diezmada, de aquí en adelante es agudizar el problema. Ademas con una población situada en sus domicilios es mas fácil para las autoridades y la sociedad amparar a las personas que mas problemas y dificultades tienen.

Otro problema a tener en cuenta, es que las personas en cuarentena voluntaria u obligatoria en sus domicilios desmejoran día a día su salud mental, hay estudios científicos que lo demuestran, es un tema de Salud para el 100 % de la población mundial, del que esta infectado y del que no.

 

Dejo aquí un recorte del articulo publicado por: Consejo General de la Psicología de España

El impacto psicológico de la cuarentena

Los datos muestran que la cuarentena es el factor más predictivo de los síntomas del trastorno por estrés agudo. Las personas en cuarentena son significativamente más propensas a informar de agotamiento, desapego, ansiedad al tratar con pacientes contagiados, irritabilidad, insomnio, poca concentración e indecisión, deterioro del desempeño laboral y rechazo al trabajo o consideración de renuncia.

Entre las personas que han sido puestas en cuarentena, hay una alta prevalencia de síntomas de angustia y problemas psicológicos. Los estudios informan sobre síntomas psicológicos generales, trastornos emocionales, depresión, ansiedad, estrés, bajo estado de ánimo, insomnio, síntomas de estrés postraumático, irritabilidad, ira y agotamiento emocional. El bajo estado de ánimo y la irritabilidad destacan por tener una elevada prevalencia.

Aquellos/as que se encuentran en cuarentena por haber estado en contacto cercano con un caso confirmado, expresan sentimientos negativos durante el período de cuarentena: temor, nerviosismo, tristeza y culpabilidad. Son pocos/as los que informan de sentimientos positivos: un bajo porcentaje habla de sentimientos de felicidad y de alivio.

Con respecto a las familias, los padres reportan síntomas suficientes para garantizar el diagnóstico de un problema de salud mental relacionado con el trauma, y los/as niños/as presentan puntuaciones medias de estrés postraumático cuatro veces más elevadas, en comparación con aquellos/as que no han estado en cuarentena.

El efecto de estar en cuarentena es un predictor de síntomas de estrés postraumático y de depresión en empleados y empleadas de hospital, incluso 3 años después.

Tener antecedentes de problemas de salud mental se asocia con ansiedad e irritabilidad, hasta 4-6 meses después de la liberación de la cuarentena. Después de este período, muchas personas continúan participando en conductas de evitación: evitar a las personas que tosen o estornudan, rehuir los lugares cerrados e incluso los espacios públicos en las semanas posteriores a la cuarentena, etc.; en el caso de los/as trabajadores/as de la salud, minimizando el contacto directo con pacientes e incluso faltando al trabajo. Algunos describen cambios de comportamiento a largo plazo tras el período de cuarentena, como el lavado de manos constante y la evitación de multitudes, retrasándose en algunos casos, durante varios meses, el regreso a la normalidad.

Los/as trabajadores/as de la salud que han sido puestos en cuarentena presentan síntomas más graves de estrés postraumático que el resto de la sociedad general y sienten una mayor estigmatización, exhiben más conductas de evitación después de la cuarentena, informan de una mayor pérdida de ingresos y están más afectados psicológicamente: presentan más sentimientos de enfado, molestia, miedo, frustración, culpa, impotencia, aislamiento, soledad, nerviosismo, tristeza, preocupación, y se sienten menos felices. También en este colectivo la probabilidad de pensar que están contagiados y que pueden propagar el virus a otros/as es mayor.

Estresores durante la cuarentena

  • Duración de la cuarentena: una mayor duración de la cuarentena se asocia específicamente con una peor salud mental, síntomas de estrés postraumático, conductas de evitación e ira.

  • Miedo a la infección: las personas en cuarentena revelan que sienten temor sobre su propia salud o ante la posibilidad de contagiar a otras personas, especialmente a miembros de la familia. Asimismo, existe preocupación al experimentar cualquier síntoma físico potencialmente relacionado con la epidemia. Esta preocupación es mayor en mujeres embarazadas y aquellas personas con niños pequeños.

  • Frustración y aburrimiento: el confinamiento, la pérdida de la rutina habitual y el contacto social y físico reducido con los demás, conllevan con frecuencia aburrimiento, frustración y una sensación de aislamiento del resto del mundo, lo que es angustiante para las personas en cuarentena. Esta frustración se exacerba al no poder llevar a cabo actividades cotidianas habituales, como comprar las necesidades básicas o no poder participar en actividades de redes sociales por teléfono o internet.

  • Suministros inadecuados: tener suministros básicos inadecuados (p. ej., comida, agua, ropa, etc.) durante la cuarentena es una fuente de frustración y se asocia con ansiedad y enfado hasta 4–6 meses después del período de cuarentena. No poder recibir atención médica regular y las prescripciones médicas también parecen ser un problema para algunas personas en esta situación.

  • Información inadecuada: muchas personas afirman que la información por parte de las autoridades de salud pública es escasa, contradictoria y supone un factor estresante, al ofrecer insuficientes pautas sobre los pasos a seguir y crear confusión sobre el propósito de la cuarentena.

    Esta confusión percibida proviene de las diferencias en el estilo, el enfoque y el contenido de varios mensajes de salud pública, debido a la falta de coordinación entre las múltiples jurisdicciones y niveles de Gobierno involucrados. La falta de claridad sobre los diferentes niveles de riesgo, concretamente, lleva a las personas a temer lo peor. Igualmente, se informa de una percepción de falta de transparencia por parte de los funcionarios de salud y del Gobierno sobre la gravedad de la pandemia, quizás relacionado con la ausencia de pautas claras o justificación.

Articulo completo aquí

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