Una alarmante manifestación de padres en el Liceo N° 1 de Sauce, Canelones, ha puesto en evidencia una grave crisis de inseguridad. Según los testimonios, esta situación ha sido sistemáticamente minimizada por las autoridades. El relato de las familias, congregadas en la puerta del centro educativo, contrasta con las recientes afirmaciones del Jefe de Policía de Canelones, Fabio Quevedo. El jerarca sostuvo recientemente que no existen problemas graves en la localidad, una postura que hoy los vecinos desmienten con dureza.
La inseguridad como rutina: robos, peajes y drogas
Las denuncias presentadas son incisivas. Los alumnos, jóvenes de entre 12 y 16 años, enfrentan diariamente un ambiente de terror al ingresar y egresar del liceo. Los padres catalogan los hechos como «gravísimos» y destacan tres problemas principales:
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Cobro de «peaje»: Grupos externos exigen dinero a los estudiantes para dejarlos entrar. Esta extorsión está provocando que muchos alumnos abandonen sus estudios por miedo.
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Robos y agresiones: Los jóvenes sufren golpes e insultos para ser despojados de sus celulares y pertenencias.
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Venta de drogas: La oferta de sustancias en las inmediaciones aumenta la vulnerabilidad de la población estudiantil.
«No es justo que le cobren peaje a un chiquilín para venir a estudiar», expresó una madre. La comunidad vive con la angustia constante de controlar por celular si sus hijos llegaron a salvo. Ante esto, exigen cámaras y patrullaje urgente.
El contraste entre el silencio oficial y la realidad
El punto más crítico de la denuncia no es solo la inseguridad, sino la respuesta institucional. Los padres señalan una preocupante desconexión entre el discurso oficial y lo que sucede en las calles.
Desmentida a la Jefatura de Policía
La manifestación ocurre pocos días después de que el Crio. Gral. (R.) Fabio Quevedo negara la gravedad de la situación en Sauce. Sin embargo, los testimonios de robos y extorsión desautorizan esa postura. Además, una reunión prevista entre la policía y los centros educativos fue suspendida por las autoridades policiales, lo que aumentó el malestar social.
La ausencia de la dirección del Liceo
Otro hecho calificado como «insólito» fue la ausencia de las autoridades del Liceo N° 1 durante la protesta. Aunque había una inspección en curso, la dirección optó por no participar ni solidarizarse. Esta actitud de aislamiento es percibida por las familias como un abandono inaceptable hacia los alumnos.
La respuesta del Municipio y el enfoque del conflicto
Ante la presencia de la prensa, el alcalde Agustín Cabrera se presentó en el lugar. Informó que la reunión que él mismo tenía prevista con el comisario también fue pospuesta por la Jefatura de Canelones sin fecha fija. Esto refuerza la sensación de falta de urgencia en las estructuras de poder.
Si bien el alcalde reconoció el reclamo como genuino, sugirió que la causa profunda es educativa. No obstante, los padres fueron claros: el foco inmediato son los actos delictivos (peajes, robos y drogas). Estos problemas de seguridad pública exceden la convivencia escolar y requieren una intervención policial directa que hoy brilla por su ausencia.
Conclusión: Un grito de auxilio ignorado
La convocatoria de padres en Sauce es un ejemplo de cómo la negación oficial puede agravar una crisis. Ante el silencio de las autoridades, las familias han recurrido a la prensa para visibilizar su miedo.
La comunidad exige que el derecho a la educación no dependa de pagar un «peaje de la vergüenza». Ahora, la responsabilidad recae sobre el Ministerio del Interior y las autoridades de la educación. Su inacción solo confirmará que, para el sistema, la integridad de los jóvenes de Sauce es un problema menor.
