El canillita es mucho más que un vendedor de diarios y revistas. Su figura representa una parte fundamental de la historia urbana y popular del Río de la Plata, especialmente en Uruguay y Argentina, donde durante décadas fue protagonista de las calles y del acceso cotidiano a la información.
El término “canillita” nació a comienzos del siglo XX y se popularizó gracias al sainete Canillita, escrito en 1903 por el dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez. La obra retrata la vida de un adolescente vendedor de periódicos que trabaja arduamente para ayudar a su familia. El apodo surge de sus piernas delgadas sus “canillas” visibles debido a los pantalones cortos y gastados que usaba, reflejo de la pobreza y las dificultades sociales de la época.
Con el paso del tiempo, la palabra dejó de referirse únicamente a niños vendedores y pasó a identificar a todos los trabajadores dedicados a la venta callejera de diarios y revistas, e incluso a los tradicionales quioscos de prensa. El término se incorporó al habla cotidiana en Uruguay, Argentina y Paraguay, convirtiéndose en parte del patrimonio cultural rioplatense.
El Día del Canillita en Uruguay
En Uruguay, cada 26 de mayo se celebra el Día del Canillita, fecha elegida en homenaje a Adrián Troitiño Alcobre, fundador del sindicato de vendedores de diarios y revistas y figura destacada del movimiento gremial uruguayo. Troitiño, conocido también como “El Abuelo”, falleció el 26 de mayo de 1941 y dedicó gran parte de su vida a la organización y defensa de los trabajadores del sector.
Tradicionalmente, en esta jornada los diarios impresos no se publican, como forma de homenaje y reconocimiento a quienes durante generaciones llevaron las noticias a cada barrio y rincón del país.
El canillita en la memoria de Montevideo
Aunque la transformación digital redujo significativamente la venta callejera de periódicos, la figura del canillita continúa presente en la memoria colectiva de Montevideo y del Uruguay.
Una estatua ubicada en la esquina de Colonia y Eduardo Acevedo recuerda a estos trabajadores, mientras que la explanada frente al Banco de Previsión Social lleva oficialmente el nombre de “Plaza del Canillita”, reafirmando su valor histórico y social.
Literatura, música y cultura popular
El legado del canillita trascendió las calles para instalarse también en la literatura y la música popular uruguaya. El escritor y político Emilio Frugoni le dedicó versos cargados de sensibilidad, describiéndolo como un “pajarito de un ala”, símbolo de esfuerzo y supervivencia.
Décadas más tarde, Jaime Roos, en la voz del Canario Luna, inmortalizó su figura en la canción “El grito del Canilla”, donde el canillita aparece como un personaje entrañable y resistente, “aquel que trabaja y canta, viviendo a puro pulmón”.
Más que un oficio, el canillita representa una época en la que las noticias llegaban de mano en mano, acompañadas por el pregón característico y el contacto directo con la comunidad. Su historia sigue siendo parte inseparable de la identidad cultural uruguaya.

