Aumento de combustibles en Uruguay: ¿por qué sube 7 % si debería ser mucho más?
El ajuste del 7 % en los combustibles desde el 1° de abril de 2026 refleja una decisión política que se aleja del criterio técnico establecido por la Ley de Urgente Consideración (LUC), basada en el Precio de Paridad de Importación (PPI).
Si se aplicara estrictamente el PPI calculado por la URSEA el aumento debería haber sido significativamente mayor.
¿Cuánto debería haber subido?
En marzo, el petróleo Brent pasó de unos US$ 85 a más de US$ 110 por barril, un salto cercano al 30 – 40% en pocas semanas. Bajo este escenario:
- Nafta Súper 95: debería ubicarse cerca de $ 100 – $ 102 por litro
- Gasoil 50S: en torno a $ 60 – $ 63
Sin embargo, con el ajuste aplicado:
- Nafta: $ 82,27
- Gasoil: $ 50,63
Esto implica que el gobierno trasladó solo una parte del aumento real, amortiguando el impacto.
¿Por qué no se aplicó el PPI completo?
El Poder Ejecutivo optó por limitar la suba por tres razones principales:
- Inflación: un aumento del 30 % habría presionado los precios.
- Producción: el gasoil impacta directamente en el agro y transporte.
- Estabilidad: evitar un shock económico inmediato.
Esto genera un subsidio implícito, donde ANCAP absorbe parte del costo.
¿Por qué la matriz renovable no frena la suba?
Uruguay es líder en generación eléctrica renovable, impulsada por UTE. Esto da mayor estabilidad en la tarifa eléctrica.
Sin embargo, el 98 % del transporte aún depende de combustibles fósiles. Mientras la movilidad eléctrica no sea masiva, el precio del transporte, fletes y surtidor seguirá atado al petróleo Brent y al dólar.
En otras palabras: los parques eólicos no inciden en el precio de la nafta.
Conclusión
El aumento del 7 % no refleja el costo internacional real. Bajo el PPI, los combustibles deberían valer cerca de un 25 % más.
El dilema es claro: contener hoy el impacto o trasladarlo gradualmente en el futuro.
